lunes, 28 de junio de 2010

Manejando el Cambio

Reflexiones de W. M. Adams, Profesor de Conservación y Desarrollo, Departamento de Geografía, Universidad de Cambridge, sobre desarrollo sostenible, nuevos restos y nueva economía.
Manejando el Cambio"La solución a la gestión insostenible del planeta exige dar un paso más allá de las formas usuales de realizar los negocios y la política. No hay nada usual en la situación en la que se encuentra la humanidad: nadie ha estado aquí antes.

La búsqueda de la sostenibilidad puede ser entendida como una trayectoria social, una elección de caminos. Esta elección debe ser ofrecida dentro de un sistema estructurado de alternativas. El desafío es racionalizar y reconciliar los logros contrarios del progreso humano y proporcionar alternativas que permitan a las personas separar los fines (felicidad, libertad, satisfacción, una diversidad de opciones) de los medios (trabajo, ingresos, riquezas, posesiones, consumo, poder).
El lenguaje de ‘límites ambientales’ es en muchas formas un enfoque sin posibilidades de triunfo político. No obstante, también es una parte esencial del reto de la sostenibilidad. No entender los límites y vivir dentro de ellos es el motivo principal por qué los patrones actuales de desarrollo no son sostenibles.


Un desafío fundamental consiste en cómo ‘vender’ el cambio estructural y hacerlo más atractivo en comparación con los intereses inmediatos a corto plazo de los ciudadanos no indigentes, los negocios encerrados en sus mercados actuales, las instituciones financieras que creen no tener otra obligación que mantener el valor para los accionistas , y de los políticos timoratos. El conservadurismo político y el egoísmo de los consumidores y ciudadanos ricos, los efectos de insensibilización de la “afluenza” y del egoísmo intolerante de los adinerados son los principales limitantes de los nuevos cambios estructurales. Es comprensible que los países ricos adopten una posición de retórica política intolerante de no negociaremos nuestro estilo de vida’ pero ello tiene implicaciones profundamente negativas. Aquellos que tengan intereses establecidos se resisten al cambio más reciamente que aquellos que poseen una visión del cambio.

La solución al dilema de crear el cambio, mientras el mismo genera desconfianza en los ricos y poderosos, debe aparecer en términos de plantear oportunidades y no amenazas. El consumo debe convertirse en un impulsor del cambio positivo y no en un impulsor de la degradación global. Probablemente es más adecuado el lenguaje de futuras posibilidades que el lenguaje del riesgo. La capacidad tradicional de los ambientalistas para hablar como el profeta Jeremías, prometiendo la llegada del infierno, no promueve el pensamiento creativo y la apertura al cambio. El patrón de dependencia de la retórica ambientalista del siglo veinte se ha vuelto disfuncional.

Necesitamos desarrollar estrategias de medición para lograr que la economía ‘diga la verdad económica’, especialmente acerca de las externalidades de los procesos industriales, económicos y sociales. Esto requiere nuevas formas de medición, que surjan de un nuevo consenso con respecto a los fines y los medios y nuevos debates acerca de los objetivos de la humanidad.

El mercado es primordial para el funcionamiento del mundo, pero la sostenibilidad debe entenderse como una idea cultural fundamental: es necesario sembrar una cultura de sostenibilidad. El futuro del planeta depende del tipo de consumismo que construyamos.
Debemos rediseñar y construir la economía global para que las personas puedan obtener más a la vez que consumen menos. Un aspecto de esto es una economía de servicios en lugar de objetos, que genere valor sin generar desperdicios o un gasto físico o energético innecesario".

Fuente: El Futuro de la Sostenibilidad: Repensando el Medio Ambiente y el Desarrollo en el Siglo Veintiuno. W. M. Adams, Profesor de Conservación y Desarrollo, Departamento de Geografía, Universidad de Cambridge, Reino Unido. IUCN (The World Conservation Union), 22 de mayo de 2006.

EL RINCÓN DEL FISGONEOLa publicidad, el principal canal de difusión de la ideología consumista, es unidireccional, no admite respuesta. Transmite de forma normalizada valores hedonistas, individualistas y el consumo como la vía más exitosa de distinción social. Y sin embargo, lo que mejor define el consumo de los casi 2000 millones de personas que formamos parte de la clase consumista es la distribución injusta de la riqueza, el agotamiento de los recursos y un ilusorio progreso infinito, basado en lo económico, que no parece hacernos más felices.
ConsumeHastaMorir es una reflexión sobre la sociedad de consumo en la que vivimos, utilizando uno de sus propios instrumentos, la publicidad, para mostrar hasta qué punto se puede morir consumiendo. El grupo se formó en el año 2002 dentro de Ecologistas en Acción, una confederación de ámbito estatal fruto de la unificación, en 1998, de más de 300 grupos ecologistas.
Fuente: Libros en Acción 2009.

ConsumeHastaMorir




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