sábado, 18 de febrero de 2012

La Gran Convergencia

Xabier Sala i Martín, prestigioso economista catalán, nos habla de la disminución de las desigualdades en el mundo, en un artículo: “La Gran Convergencia”. El fenómeno económico más importante de los últimos treinta años, según el propio autor. En cualquier caso la primera pregunta que se me ocurre para Sala i Martín, tras leer detenidamente el artículo es la siguiente: ¿Cómo podemos reducir progresivamente las desigualdades dentro de un mismo país? El abismo creciente entre  ricos y pobres no deja de ser una “ inmoralidad estructural ”, una aberración social que no puede justificarse desde un supuesto orden natural  de las cosas o contingencias del mercado. ¿Alguien puede afirmar en su sano juicio que es un mal menor irremediable?


En otro orden de cosas, la teoría económica del derrame o del goteo de la riqueza de arriba a abajo propia de la economía liberal (trickle down effect) se desarrolla en un contexto de amenazas estratégicas: sobreexplotación de recursos renovables, contaminación, pérdida de biodiversidad, alteración y destrucción de ecosistemas, etc, tal y como se desprende del informe de Naciones Unidas de 2005 “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio”. Rajendra Pachauri, científica, presidenta del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático  (IPCC) en una reciente entrevista tachaba como política del avestruz la negación sistemática desde ciertos sectores económicos de la realidad del cambio climático provocado por la actividad humana.  Xavier Sala es uno de esos negacionistas que utilizan todo el arsenal de la demagogia para desinformar al público:  Mentir sobre el cambio climático Xavier Sala i Martín y la demagogia neoliberal . La lucha contra el cambio climático implica reducir beneficios de grandes empresas en el corto plazo, por tanto economistas libertarios anarcocapitalistas como Xavier Sala y Carlos Rodríguez Braun utilizarán argumentos simplones, falaces y errores conceptuales para posicionarse en la negación, todo ello  condimentado con la chulería habitual y la prepotencia que les caracterizan.  Dice Rajendra Pachauri, este discurso cortoplacista de fácil asimilación debe contrastarse con los devastadores efectos del cambio climático que tendrían lugar sobre el PIB mundial a medio y largo plazo. Hasta la prestigiosa revista británica The Economist nos recuerda, en un artículo publicado el 13-02-2012, bajo el título “Slash emissions, fly by zeppelin”, su pesismismo sobre la lucha contra el cambio climático.


A continuación incluimos dos visiones distintas sobre el futuro del orden económico actual y por tanto de la globalización: La Gran Convergencia que anuncia Sala i Martín y una nueva era de decrecimiento como consecuencia de la disponibilidad cada vez menor de energía barata debido al declive de la producción de los combustibles fósiles que apunta Pedro Prieto. La creencia de que en el mercado está la solución de todos los problemas está tan politizada e idelogizada en el caso de economistas como Sala i Martín y Carlos Rodríguez Braun que difícilmente podremos valorar y actuar sobre las externalidades económicas, cuando concurren posiciones oligopolísticas y redes corporativistas que niegan o omiten la realidad científica.


La gráfica de arriba la ha elaborado Stuart Staniford a partir de los datos de la Agencia Internacional de Energía. En ella se puede apreciar como los países emergentes están aumentado su consumo energético y por tanto su PIB. A partir de 2010 la proyección futura es del propio autor. Estos datos confirman lo que Xabier Sala i Martín llama  La Gran Convergencia.

"¿Por qué dicen, pues, los indignados y los intelectuales que los apoyan que las desigualdades en el mundo son cada vez mayores? La explicación es que sólo se fijan en las desigualdades dentro de sus países.  Y es cierto que dentro de los Estados Unidos, la distancia entre los ricos y los pobres ha aumentado. También lo han hecho las distancias entre los españoles ricos y los pobres y entre los chinos ricos y los chinos pobres. Pero cuando uno trata de estimar las desigualdades en el mundo global, no sólo hay que mirar las distancias entre los americanos ricos y los pobres y las diferencias entre chinos ricos y pobres. También hay que tener cuenta la distancia entre chinos y norteamericanos. Utilizando jerga económica: no solo hay que tener en cuenta las desigualdades “dentro de los países” sino también “entre países¨. ¡Y las distancias entre países están cayendo rapidísimamente hasta el punto de compensar las mayores desigualdades dentro de países! 


El fenómeno económico más importante de los últimos 30 años ha sido la exposición de los 6.000 millones de ciudadanos más pobres que vivían en países socialistas planificados o subdesarrollados a las fuerzas del mercado. No es ninguna sorpresa ver que la consecuencia ha sido la reducción de la pobreza en el mundo y una igualación de los niveles de vida en el planeta tierra, un proceso que la historia acabará calificando como la gran convergencia". 
Fuente: La Gran Convergencia, Xavier Sala i Martín 
La Gran Convergencia



Perfil general del cénit y posterior declive de la producción mundial de gas y petróleo. Como diría Pedro Prieto: Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Asistimos a una gran contradicción entre crecimiento y límites físicos. La Globalización, La Gran Convergencia anunciada por Xabier Sala irá sufriendo en el futuro, sino ya en el presente,  un contracción gradual de manera irreversible.

“En la economía clásica todo tiene un valor de mercado, incluida la energía que hoy mueve a la sociedad mundial. Pero muchos economistas de esos que en biofísica denominamos “de la Tierra plana” (es decir, aquellos que entienden que el crecimiento no tiene límites, por lo menos visibles o inmediatos, de la misma manera que los navegantes anteriores a Colón pensaban que la Tierra era plana y siempre había un “más allá”) no son conscientes de la terrible asimetría que supone la relación entre la energía y todos los bienes y servicios que la energía disponible facilita a la sociedad. 


La disponibilidad de energía predetermina la posibilidad de realizar trabajo y, por lo tanto, predetermina la actividad económica. Esto no es algo reversible ni simétrico, por más que algunos economistas se empeñen en que para que la energía surja y quede a nuestra disposición sólo hace falta fijar un precio de mercado lo suficientemente alto como para que el mercado la provea. 


Desde el año 2006, el petróleo convencional ha llegado a su cenit y la suma de todos los denominados “combustibles líquidos” (una equívoca expresión utilizada en fechas recientes por la Agencia Internacional de la Energía o AIE) se ha mantenido en un angustioso bumpy plateau, es decir, en una ondulante meseta productiva de unos 85 millones de barriles diarios. 


En consecuencia, por mucho que las masas desinformadas prefieran las mentiras piadosas a las verdades como puños, en la actualidad ya no se trata de “preferir” el crecimiento al decrecimiento ni de elegir entre la “verdad incómoda” del decrecimiento o la “mentira reconfortante” del crecimiento, sino de analizar y orientar los posibles e inexorables caminos que se abren ante nosotros para decrecer, porque como bien decía Margarita Mediavilla en su excelente artículo “Decrecer bien o decrecer mal”, el decrecimiento es un hecho, no una opción”. 
Fuente: Crecer o decrecer: That Is The Question. Pedro Prieto, Vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro del panel internacional de la ASPO (The Association For the Study of Peak Oil and Gas). Tlaxcala , 20/11/2011.
Crecer o no crecer. That Is The Question


EL RINCÓN DEL HUMOR.



2 comentarios:

  1. Ya estamos en recesión pero ahora los políticos lo llaman "crecimiento negativo". Asi que crecer, vamos a seguir creciendo, aunque sea "negativamente" hasta el infinito y mas allá...

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  2. tu lo has dicho, hasta el infinito y más allá...aunque sea un barranco

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